23.7.07

La fecha que no fue

Se veía venir... un día iba a pasar.
El jueves Rodi tenía claro que no había manera de que Tu Vieja se presentara antes de las 2 de la tarde. Como los buenos boxeadores, este equipo debía combatir en el último turno. Y así fue. No había título alguno en juego, una vez más. Ni siquiera se jugaba por el honor.. se jugaba un partido porque un grupo de amigos porfiaban en juntarse en una ceremonia sabatina en derredor de una número 5 cada vez que el clima y otras vicisitudes lo permitían.
Alguna vez en "Las crónicas del Ángel Gris", el Negro Dolina escribió, dentro de sus "Instrucciones para elegir en un picado":

"Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables."
En eso consistía justamente la fortaleza del grupo. No había preparación física alguna, carecían de todo talento que los destacara sobre cualesquier equipo, ni tan siquiera una noche de descanso o un buen desayuno le podían aportar una cuota de espíritu deportivo.
No era una semana más, los indicios de un sábado distinto asomaron desde la media semana. Los mails fluían, con chistes y chicanas, pero dibujando lo inpensable: todos fuimos confirmando la presencia, coordinando los encuentros con los vehículos -que alcanzaban de entrada-, poniendo horarios con margen de error.
Cuando llegó la tarde del viernes parecía ser apenas un dato anecdótico. Sólo el capitán, atento a los detalles, dejó ver su orgullo y pidió que alguien llevara una cámara para retratar un momento único. La noche, no cambió en sus formas, pero si tal vez en su desenlace. Los que no salieron, tenían una buena razón con forma de mujer para malgastar sus energías Todos los demás integrantes del equipo salieron a buscarla, bebieron, rieron y consiguieron emparejar la situación al menos con cenicientas de una noche. Desoyendo las indicaciones del Doctor Biladro y atendiendo a los dictámenes del líder espiritual de la delegación, el gran Bambino, todos permanecieron despiertos y semi concientes.
Costó despertarse el sábado, había sed y poca hambre. Había cabezas maltrechas, estómagos revueltos, piernas cansadas. Pero ninguno llegó tarde a su punto de encuentro. Bolso en mano, heladera lista, auto en marcha y música pilas.
Faltaban 20 minutos cuando llegué en el ultimo auto, con Rolo y Vilitas. Las cervezas ya estaban enfriándose y los que habían terminado de cambiarse entraban en calor. Borka sonreía, tal vez como consecuencia de una noche de viernes atípica, Raich y el Largo hacían piques de media cancha para entrar en calor y Peter se reía con el árbitro. El veedor ya había anotado bien todos los nombres y números sin que Quiqui tratara de conquistar su simpatía para levantar un puntito el rendimiento en los papeles. Champi se hacía amigo de los rivales y el Nono hablaba y hablaba pero sin decir en ningún momento que algo era "una paja". Juanzín no comentaba los atributos de las chicas que se habían acercado hasta el borde de la cancha a ver a un Harry que esta vez se había llevado afeitadora eléctrica. Jere se felicitaba a si mismo en cada intervención.
Ante esa situación me resultó difícil prestar atención al partido. Todo era aliento, toque corto, corte y distribución y todas esas frases armadas a la medida del futbol. Los rivales, atléticos y habilidosos como eran, no podían con la voluntariosa tarea de los improvisados jugadores. Ninguno respondió a las provocaciones. Cuando hubo una plancha a destiempo hizo volar a Pedrito, no hubo quejas, pero uno a uno atendimos al desubicado con codazos, pisotones y puntinazos al tobillo. Cuando nos cobraron en contra, no nos quejamos, pero pusimos el cuerpo con un poquitíto más de ímpetu. Y asi se fue el primer tiempo. ganabamos 3 a 1 y no habíamos hecho ningún cambio. El medio equipo que estaba afuera entró y los que habíamos salido nos dedicamos a tomar cerveza y gritar los goles. Un festival en el segundo tiempo, con la finta fantasma como abanderada.
Fue 7 a 2 en el global. Saludar al rival y festejar.
Ya se hacía de noche y seguíamos ahí, cagados de frío y de risa. Chupando la tercera tanda de cerveza y compartiendo unos choris de dudosa procedencia. Como aquél día en el que había jugado en Tu Vieja por ultima vez.
Fue una tarde más de sábado para cualquiera. Una noche más de domingo para mi. Toda era muy raro para ser verdad, y aunque ya despierto le haya cambiado y agregado algunos detalles, para mi así fue el día que volví a jugar con aquél grupo de amigos.
Salud!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

7 a 2 ja!!!
te encantaria ninja. Cuando vuelvas lo hacemos,pero perdiendo, al estilo de Tu Vieja

Borka dijo...

che, no recuerdo haber jugado este partido...snif